No hay nada que impida a una persona hacer planes, calcular lo que necesitará en el futuro y pensar en lo que espera lograr, o decir: "Haré tal cosa mañana", o la próxima semana o el próximo año. Pero cuando haga eso, debe decir “in sha Al-lah” (si Al-lah quiere). Al-lah dice (lo que se interpreta así en español): {No digas acerca de algo: "¡Haré tal cosa!" Salvo que agregues: "¡Si Al-lah quiere!"...} [Corán 18:23].
Todo lo que una persona tiene la intención de hacer en el futuro, o decide hacer o espera alcanzar, se basa en la esperanza, y la esperanza es lo que motiva a las personas a actuar. Pero el creyente se esfuerza en esta vida por aquello que lo beneficiará tanto en su religión como en sus asuntos mundanos. Por eso toma los medios y deposita su confianza en Al-lah, y busca Su ayuda, como dijo el Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él): "Esfuérzate por aquello que te beneficia y busca la ayuda de Al-lah".
Y Al-lah dice (lo que se interpreta así en español): {Adórenlo, pues, y encomiéndense a Él...} [Corán 11:123]
El incrédulo y la persona negligente, en cambio, dependen únicamente de los medios y olvidan a su Señor, en Cuya mano está la soberanía y nada ocurre excepto lo que Él quiere. Si una persona se pone a mirar los obstáculos que se interponen entre ella y lo que espera alcanzar, y piensa demasiado en la muerte y en otros impedimentos, dejará de esforzarse y descuidará sus propios intereses. Así, queda claro que el ser humano no puede vivir esta vida sin cierta esperanza que lo impulse a esforzarse por alcanzar lo que desea lograr. Pero el creyente no debe tener esperanzas excesivas ni sentirse demasiado satisfecho con esta vida, ni preferir sus placeres; más bien, debe esforzarse por hacer de la Otra Vida su objetivo, trabajar realizando obras rectas que lo acerquen a su Señor y buscar la ayuda de Sus bendiciones para obedecerlo, para que así pueda alcanzar la felicidad en esta vida y en la otra.
Y Al-lah sabe más.