Primero:
Reflexionar sobre el Paraíso y sus deleites es algo prescrito y es algo bueno, porque es parte del recordatorio de la otra vida. Al-lah, Exaltado sea, nos ha explicado en detalle cómo es el Paraíso, cuáles son sus deleites y placeres y cómo serán quienes entren en él, para que podamos imaginarlo, porque recordarlo motiva a las personas a esforzarse por alcanzarlo y a apresurarse a hacer buenas obras.
Por lo tanto, si alguien reflexiona sobre el Paraíso para animarse a competir en hacer buenas obras, evitar lo que está prohibido y apartarse del apego a esta vida mundana y sus placeres, eso será una buena obra y se espera que sea recompensado por ello.
Pero el musulmán no debe concentrar su mente solo en pensar en el Paraíso, sino que también debe reflexionar sobre el Infierno y sus castigos, para que combine el temor y la esperanza. Esta es la mejor actitud, y es el método del Noble Corán, que frecuentemente menciona el Paraíso y el Infierno juntos, así como menciona juntos el perdón de Al-lah y Su castigo severo, como en el versículo en el que Al-lah, Exaltado sea, dice (lo que se interpreta así en español): {Sepan que Al-lah es severo en el castigo, pero también es Perdonador, Misericordioso} [Corán 5: 98].
Combinar el temor y la esperanza es la base sobre la cual los profetas y los creyentes rectos adoraron a Al-lah.
Al-lah, Exaltado sea, dice (lo que se interpreta así en español):
{Cuando [el Profeta] Zacarías rogó a su Señor: "¡Oh, Señor mío! No me dejes solo [sin hijos]. Tú eres Quien concede descendencia". Respondí su súplica y le agracié con [su hijo] Juan, haciendo que su mujer fuera otra vez fértil. Los agracié porque siempre se apresuraban a realizar obras buenas, Me invocaban con temor y esperanza, y eran humildes ante Mí} [Corán 21:89-90].
{Solo creen en Mis signos quienes se prosternan cuando se les recitan [mis versículos], glorifican a su Señor y no se comportan con soberbia, se levantan de sus lechos para invocar a su Señor con temor y anhelo [de Su respuesta], y dan en caridad parte de lo que les he proveído} [Corán 32:15-16].
{No siembren corrupción en la Tierra después de que se haya establecido en ella el orden, e invóquenlo con temor y esperanza. La misericordia de Al-lah está cerca de los que hacen el bien} [Corán 7:56].
Dijo Al Qurtubi (que Al-lah lo tenga en Su misericordia): {… e invóquenlo con temor y esperanza…}, este es un mandato que significa que la persona debe permanecer constantemente en un estado de expectativa, con temor al castigo de Al-lah y esperanza en Su misericordia, de modo que la esperanza y el temor sean como las dos alas de un pájaro que le ayudan a mantenerse firme en su camino. Si solo hay una de ellas, la persona estará condenada. Al-lah, Exaltado sea, dice (lo que se interpreta así en español): {Anúnciales a Mis siervos [oh, Muhammad] que soy el Absolvedor, el Misericordioso, y que Mi castigo es el verdadero castigo doloroso} [Corán 15:49-50].
Por lo tanto, el musulmán debe tener, tanto esperanza como temor. El temor significa la inquietud que se experimenta cuando uno no se siente seguro del daño; y la esperanza es la expectativa de alcanzar lo que se desea (Tafsir Al Qurtubi, 9/250).
Dijo Ibn Al Qaiem (que Al-lah lo tenga en Su misericordia): “En su camino hacia Al-lah, Glorificado y Exaltado sea, el corazón es como un pájaro; su cabeza es el amor, y el temor y la esperanza son sus dos alas. Si la cabeza y las alas están sanas, el pájaro volará bien. Si la cabeza es cortada, el pájaro morirá; y si las alas faltan, será vulnerable a todo depredador y animal salvaje. Pero las primeras generaciones (salaf) preferían que el ala del temor fuera más fuerte que el ala de la esperanza cuando la persona estaba con buena salud, y preferían que el ala de la esperanza fuera más fuerte que el ala del temor cuando la persona estaba por dejar este mundo” (Madariy As-Salikin, 2/1313).
Segundo:
Sin duda, hoy en día las distracciones que pueden impedir a una persona hacer buenas obras son muchas y variadas, y esto conduce al endurecimiento del corazón y hace que uno olvide la vida real, que es la otra vida con su dicha y su castigo.
Por lo tanto, el musulmán debe esforzarse por sacar su corazón de la oscuridad de la negligencia. Entre los medios que lo ayudarán a lograrlo están los siguientes:
1.Tener amigos virtuosos. El musulmán debe esforzarse por buscar la compañía de personas piadosas y rectas que le recuerden la otra vida con sus acciones y su conducta.
Al-lah, Exaltado sea, dice (lo que se interpreta así en español): {Reúnete con quienes invocan a su Señor por la mañana y por la tarde anhelando Su rostro. No te apartes de ellos buscando el encanto de la vida mundanal. No obedezcas a aquel cuyo corazón se ha olvidado de recordarme, sigue sus pasiones y actúa con negligencia} [Corán 18:28].
Dijo el Sheij ‘Abdur-Rahman As-Sa‘di: “Aquí Al-lah instruye a Su Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) –y a otros que también están sujetos a los mandamientos y prohibiciones divinas– a mantenerse con los creyentes obedientes que recuerdan constantemente a Al-lah.
{… invocan a su Señor por la mañana y por la tarde…}, es decir al comienzo y al final del día, buscando con ello el rostro de Al-lah. Él los describe como adorándolo con sinceridad, lo cual implica que uno debe acompañar a las personas buenas y esforzarse por contentarse con su compañía y mezclarse con ellas, incluso si son pobres, porque hay innumerables beneficios en acompañarlas.
{… No te apartes de ellos…}, es decir no los ignores ni apartes tu mirada de ellos.
{… buscando el encanto de la vida mundanal…}, porque eso es perjudicial y no tiene beneficio, y puede perjudicar los intereses religiosos, porque conduce al apego a este mundo y a concentrar los pensamientos en él, lo cual lleva al corazón a perder interés en la otra vida. Esto se debe a que el adorno de este mundo agrada a quien lo observa y hechiza la mente, lo que distrae el corazón del recuerdo de Al-lah y lo lleva a centrarse en placeres y deseos. Esto hará que la persona desperdicie su tiempo y hará que sus asuntos se desordenen, y lo conducirá a una pérdida eterna y a un arrepentimiento permanente. Por eso Al-lah dice: {… No obedezcas a aquel cuyo corazón se ha olvidado de recordarme, sigue sus pasiones y actúa con negligencia}; se vuelve negligente de Al-lah, y Él lo castiga haciéndolo negligente de Su recuerdo (Tafsir As-Sa‘di, p. 475).
El musulmán debe acompañar a personas virtuosas que sean conscientes de la otra vida y debe evitar a quienes desperdician el tiempo y a quienes se distraen con asuntos inútiles que los apartan de las buenas obras, porque estas personas hacen que el individuo olvide la otra vida y le impiden esforzarse por aquello que lo beneficiará en este mundo y en la otra vida. Por eso, quien se relaciona con estas personas corre el riesgo de sentir un gran arrepentimiento el Día de la Resurrección, como Al-lah, Exaltado sea, ha descrito (lo que se interpreta así en español): {El injusto morderá sus propias manos [lamentándose] y dirá: "¡Ojalá hubiera seguido el camino del Mensajero! ¡Ay de mí! ¡Ojalá no hubiera tomado a aquel por amigo!, pues me alejó del Mensaje, a pesar de que me había llegado". El demonio lleva al ser humano a la decepción} [Corán 25:27-29].
2.Asistir constantemente a círculos de conocimiento y exhortación y a círculos de reflexión sobre el Corán. El conocimiento es el camino para recordar constantemente la otra vida con su dicha y su castigo. Esto incrementará el temor a Al-lah, Exaltado sea, y alejará la negligencia, con el permiso de Al-lah. Al-lah, Exaltado sea, dice (lo que se interpreta así en español): {… Los siervos que tienen más temor devocional de Al-lah son los sabios. Al-lah es Poderoso, Absolvedor} [Corán 35:28].
Dijo el Sheij ‘Abdur-Rahman As-Sa‘di (que Al-lah lo tenga en Su misericordia):
{… Los siervos que tienen más temor devocional de Al-lah son los sabios…}. Cuanto más conoce una persona a Al-lah, más Le temerá, y este temor hará que se abstenga del pecado y se prepare para encontrarse con Aquel a quien teme. Esto indica la virtud del conocimiento, porque conduce al temor de Al-lah, y quienes Le temen son los que serán honrados por Él, como Él dice en otro lugar (lo que se interpreta así en español): {… Al-lah estará complacido con ellos y ellos lo estarán con Él. Esto es lo que aguarda a quienes hayan tenido temor de Al-lah} [Corán 98:8] (Tafsir As-Sa‘di, p. 688).
3.Asistir a funerales y visitar los cementerios, porque esto despertará el corazón de su negligencia.
Se narró de Ibn Buraidah que su padre (que Al-lah esté complacido con él) dijo: “El Mensajero de Al-lah (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo: ‘Les había prohibido visitar las tumbas, pero ahora visítenlas’”. Según otro reporte: “… porque les recordarán la otra vida” (narrado por At-Tirmidhi, 1054; dijo: “El hadiz de Buraidah es auténtico (hasan sahih)”.
4.Persistir en la súplica y en quejarse ante Al-lah, Exaltado sea, pidiéndole que dé vida al corazón en sentido espiritual y que lo proteja de la negligencia. Esforzarse por hacer súplicas en los momentos en que son respondidas, como durante la postración y en el último tercio de la noche, invocando a Al-lah y suplicándole con humildad.
Tercero:
Debes saber que, por mucho que te esfuerces por mantenerte consciente de la otra vida, inevitablemente te cansarás a veces, y debe haber momentos de descanso y momentos en los que participes en algunas actividades mundanas permisibles.
Se narró de Abu ‘Uzman An-Nahdi que Handhala Al Usaidi (que Al-lah esté complacido con él) –quien era uno de los escribas del Mensajero de Al-lah (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él)– dijo: “Abu Bakr (que Al-lah esté complacido con él) me encontró y dijo: ‘¿Cómo estás, oh, Handhala?’. Yo dije: ‘Handhala se ha vuelto hipócrita’. Él dijo: ‘¡Subhan Al-lah! ¿Qué estás diciendo?’. Yo dije: ‘Cuando estamos con el Mensajero de Al-lah (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él), nos recuerda el Infierno y el Paraíso, hasta que es como si los viéramos con nuestros propios ojos. Pero cuando nos alejamos del Mensajero de Al-lah (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) nos ocupamos de nuestras esposas, nuestros hijos y nuestras tierras y jardines, y olvidamos mucho’. Abu Bakr dijo: ‘Por Al-lah, nosotros experimentamos algo similar’. Abu Bakr y yo fuimos al Mensajero de Al-lah (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él), y dije: ‘Handhala se ha vuelto hipócrita, oh, Mensajero de Al-lah’. El Mensajero de Al-lah (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo: ‘¿Por qué?’. Yo dije: ‘Oh, Mensajero de Al-lah, cuando estamos contigo nos recuerdas el Infierno y el Paraíso hasta que es como si los viéramos con nuestros propios ojos, pero cuando nos alejamos de ti nos ocupamos de nuestras esposas, nuestros hijos, nuestras tierras y jardines, y olvidamos mucho’. El Mensajero de Al-lah (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo: ‘Por Aquel en cuya mano está mi alma, si permanecieran como están cuando están conmigo y continuaran recordando (el Paraíso y el Infierno), los ángeles les darían la mano en sus casas y en los caminos. Pero, oh, Handhala, hay un tiempo para esto y un tiempo para aquello’ –lo repitió tres veces–” (Muslim, 2750).
Para más información, por favor, consulta la respuesta a la pregunta número 70314 .
Pedimos a Al-lah, el más Generoso, que dé vida a nuestros corazones con la fe y que nos proteja de las enfermedades de la negligencia y del endurecimiento del corazón.
Y Al-lah sabe más.