Para purificar lo que ha sido alcanzado por la impureza del perro, es obligatorio lavarlo siete veces, una de ellas con tierra.
Esto se basa en lo que relató Muslim (279) de Abú Hurairah (que Al-lah esté complacido con él), quien dijo: “El Mensajero de Al-lah (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo: ‘La purificación del recipiente de uno de ustedes cuando el perro ha lamido en él, es que lo lave siete veces, la primera con tierra".
Según algunos Fuqahá’, es suficiente utilizar, en lugar de la tierra, jabón, ushnán (una planta limpiadora) o nujála (salvado), y esta es la posición de los hánbalis. Ver: Ar-Rawd Al Murbi’, p. 50.
La impureza del perro se refiere a su saliva, su baba, su orina y sus excrementos.
Los Fuqahá’ discrepan respecto a si su cuerpo es puro o impuro. Lo más correcto es que su cuerpo es puro, porque el principio básico es la pureza.
En la Enciclopedia de Jurisprudencia Islámica (35/129) se menciona: "Los hánafis opinan que el perro no es impuro en sí mismo (náyis al ‘ain), pero su saliva y secreciones húmedas son impuras.
Los málikis opinan que el perro es puro en su esencia, basándose en el principio de que el estado original de las cosas es la pureza. Por lo tanto, todo ser vivo –incluso el perro y el cerdo– es puro, y también lo son su sudor, lágrimas, mucosidad y saliva. Excepto lo que sale del animal después de muerto sin sacrificio lícito, como el huevo, la mucosidad, las lágrimas o la saliva, eso sí es impuro; esto se refiere a animales cuya carne muerta es impura. Los shafi‘is y hánbalis opinan que el perro es impuro en sí mismo (náyis al ‘ain)".
Con base en esto, si la impureza del perro alcanza, por ejemplo, una prenda, no basta con eliminar la sustancia visible de la impureza, sino que debe lavarse siete veces, una de ellas con tierra.
Y si de esa prenda se elimina la sustancia visible de la impureza, pero no se ha lavado siete veces, entonces el juicio de impureza permanece.
Sin embargo, esta impureza no se transfiere a otra cosa, aunque esté húmeda, porque el juicio de impureza no se transmite.
Dijo Jalíl Al Máliki en su Mujtasar: "Y si se elimina la sustancia visible de la impureza con algo distinto al agua pura, no se vuelve impuro lo que entra en contacto con su lugar".
Y dijo Al Hattáb en su comentario Mawáhib Al Yalíl (1/165): "Es decir, si se elimina la impureza con algo distinto al agua pura, ya sea con agua mezclada o con algo que limpie distinto al agua, como el vinagre o similares, y decimos que eso no purifica el lugar de la impureza, y que se lo sigue considerando impuro y no es válido rezar con ello, luego este lugar –estando húmedo– entra en contacto con otra cosa, o algo húmedo entra en contacto con él luego de haberse secado, o mientras sigue húmedo, ¿se considera impuro lo que entra en contacto o no? Hay dos opiniones: Ibn ‘Abd As-Salám, el autor del Mujtasar y otros, así como la mayoría, opinan que no se transmite la impureza".
Y Al-lah sabe más.