Si alguien muere, entonces todo lo que posee es de su propiedad exclusiva, y debe dividirse entre todos sus herederos legítimos, tal como está prescrito en la enseñanza islámica. Al-lah, Exaltado y Glorificado sea, ha explicado sus cuotas en Su Libro.
La parte de la esposa en ello es un cuarto o un octavo; la parte del hombre en la herencia de su esposa es la mitad o un cuarto, como Al-lah, exaltado sea, dice en lo que en español se interpreta como:
{A los hombres les corresponde la mitad de lo que dejaran sus esposas si no tuvieran hijos. Si tuvieran hijos les corresponde un cuarto, luego de cumplir con sus legados y pagar sus deudas. Si no tuvieran hijos, a las mujeres les corresponde un cuarto de lo que dejaran. Si tuvieran hijos, entonces un octavo de lo que dejaran, luego de cumplir con sus legados y pagar las deudas. Si [el difunto] no tiene padres ni hijos, pero sí un hermano o una hermana, entonces les corresponde a cada uno de ellos un sexto. Si son más, participarán del tercio de la herencia, luego de cumplir con los legados y pagar las deudas, siempre que los legados no causen perjuicio a los herederos. Esto es un precepto de Al-lah. Al-lah es Sabio, Generoso} [Corán 4: 12].
Pero si una persona comparte la propiedad de algo con otra, su parte será separada después de su muerte, y luego distribuida entre sus herederos.
Con base en eso, si los esposos contribuyen ambos a comprar un apartamento con su riqueza, cada uno aportando la mitad, luego el esposo muere, la mitad del apartamento pertenecerá exclusivamente a su esposa y los herederos no tendrán parte en ello, y la otra mitad debe ser distribuida entre los herederos, incluyendo a la esposa.
Lo que hace la mujer de contribuir y ayudar a su esposo con los gastos del hogar y el costo de vida es bondad de su parte por la cual será recompensada, pero no es obligatorio para ella, por lo tanto, no afecta su parte de la herencia.
Y Al-lah sabe más.