Alabado sea Allah
Lo que está prescripto
para el musulmán en Ramadán y en otros momentos es que se esfuerce duro
contra su egoísmo y sus malas inclinaciones, de tal forma que pueda estar en
paz e inclinarse hacia el bien. Debe esforzarse duro contra el enemigo de
Dios, Satanás, de tal forma que esté a salvo de su mal y sus trampas. En
este mundo el musulmán está inmerso en una continua y poderosa lucha contra
su egoísmo, contra sus caprichos y deseos mundanos, y contra Satanás. Debe
arrepentirse abundantemente y rezar pidiendo perdón en todo momento, pero
los tiempos varían unos de otros. El mes de Ramadán es el mejor mes del año,
porque es un mes de perdón, de misericordia y de la salvación del Infierno.
Los pecados en Ramadán son peores que en cualquier otro momento, de la misma
forma que los actos de culto en Ramadán traen mayor recompensa de Dios que
el mismo acto de culto en cualquier otro momento. Puesto que Ramadán tiene
tan alto estatus, los actos de culto durante ese tiempo tienen una gran
virtud y su multiplicación es grande, y los pecados durante ese mes son
peores que en cualquier otro momento.
El musulmán debe dar lo
mejor de sí mismo en este bendito mes, haciendo obras piadosas y abandonando
las malas obras, para que Dios lo bendiga con la aceptación y lo ayude a
permanecer firme en aferrarse a la verdad. Pero las malas obras siempre
permanecen iguales y no se multiplican en número, ni en Ramadán ni en otros
tiempos. En cambio, las buenas obras, se multiplican por diez o más, porque
Dios dijo en el capítulo Los Rebaños (traducción del significado): “Quienes
presenten una buena obra [el Día del Juicio] serán recompensados como si
hubiesen hecho diez obras buenas. En cambio, la mala obra será computada
como una y se castigará conforme a ella, y nadie será oprimido”
(al-An’ám, 6:160). Y hay muchos versos similares.
De la misma forma, en
lugares especiales tales como las dos Sagradas Mezquitas (La Meca y Medina),
las buenas obras se multiplican grandemente en términos de cantidad y
calidad, pero las malas obras no se multiplican en cantidad, sino que pueden
ser más serias en un tiempo y lugar especiales, como indicamos arriba. Fin de la cita.
Maymu' al-Fatáwa Shéij ‘Abd el-‘Azíz ibn Baaz, 15/446.