Alabado sea Dios
Dios ha mencionado en Su Libro a la persona que se auto
reprocha (al-Qiyámah 75:2); esta es el alma que se culpa y reprocha por
fallar en un acto de obediencia o de culto, o por hacer algo prohibido.
Sucedió que muchos de los rectos sucesores del Profeta
perdieron buenas obras y se culparon por ello, y pensaron que debían
disciplinarse a sí mismos realizando más actos de culto y obediencia. Hubo
algunos de ellos que hicieron cosas prohibidas y reaccionaron en la misma
forma.
Examinando sus actos, se hace claro que ellos no contradecían
al Islam en eso. Algunos de ellos eran compañeros del Profeta, que hicieron
eso durante el tiempo en que el Corán estaba siendo revelado. Otros fueron
imames que tenían un gran conocimiento y emitieron opiniones legales, y
ellos pensaron que eso no contradecía las normas de Dios, glorificado y
exaltado sea.
Si estudiamos la forma en que ellos se disciplinaban a sí
mismos realizando actos de culto, veremos que no cometían los mismos errores
que aquellos que quienes no estaban entre los eruditos de la comunidad.
Ellos no se cargaban a sí mismos con más de lo que eran capaces de hacer; no
se infringían daños físicos de ninguna clase. Sus obras eran más como votos
de rectitud, que es cuando el creyente se compromete a realizar actos de
culto que no han sido encomendados por Dios, sin que estén relacionados
necesariamente con la salud, el éxito, etcétera.
Ejemplos de ello son los siguientes:
1 – El imam Áhmad narró (18930), en un reporte clasificado
como bueno por Shu’áib al-Arna’út (4/323), la historia del pacto de
Hudaibiyah, que ‘Umar ibn al-Jattáb (que Dios esté complacido con él)
cuestionó al Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) con
respecto a las cláusulas del tratado, y luego se dio cuenta de que no tenía
derecho a eso. Él (que Dios esté complacido con él) dijo: “Di en caridad,
ayuné, recé y liberé esclavos a causa de lo que había hecho ese día, por
temor a las palabras que había pronunciado, hasta que tuve la esperanza de
que al final haya sido algo bueno”.
2 – Al-Bujari (5725) narró que ‘Aa'ishah (que Allah esté
complacido con ella) prometió no hablar con ‘Abd Allah ibn az-Zubair, pero
al-Miswar ibn Majramah y ‘Abd er-Rahmán ibn al-Áswad intercedieron por él, y
lo llevaron a su casa (ella era su tía materna) y él la abrazó llorando,
urgiéndola a perdonarlo, y se quedaron allí hasta que ella habló, y ella
liberó cuarenta esclavos como expiación por su voto.
3 – Si Ibn ‘Umar (que Dios esté complacido con él) perdía una
oración en congregación, pasaba la noche rezando.
4 – Ibn Abi Rabi’ah se perdió las dos rak’as recomendables
(sunnah) de la oración del alba, y liberó un esclavo.
5 – Harmalah dijo: “Oí a ‘Abd Allah ibn Wáhb decir: “Prometí
que cada vez que hablara mal de una persona, ayunaría un día. Eso me hizo
sentir cansado, porque yo solía hablar mal y ayunar, y entonces decidí que
cada vez que hablara mal de alguien daría un dirham en caridad, y por apego
al dinero, cesé de hablar mal de la gente”.
Ad-Dahabi dijo, comentando esto: “Así, gracias a Dios, es
como eran los eruditos, éste es el fruto del conocimiento beneficioso”.
Siyar A’lam an-Nubalá’, 9/228.
6 – Se narró de ‘Abd Allah ibn ‘Awn que su madre lo llamó y
él le respondió en voz más alta que ella, y entonces liberó dos esclavos.
Siyar A’lam an-Nubalá’, 6/366.
Hemos mencionado otra información útil sobre este tópico en
la respuesta a la pregunta No.
27082.
Por último, nosotros pensamos que no es apropiado que
estipules un número específico de oraciones para recitar para cada acto de
culto mencionado en tu pregunta, y que te apegues a estos números cada vez,
pero que estipules un número distinto cada vez está bien. Esto es como
prometer ayunar por cierto número de días o dar cierta cantidad en caridad.
Sobre hacer eso de forma permanente, al parecer no es permisible. Deberías
recordar abundantemente a Dios, rezar pidiendo perdón y enviarle las
bendiciones al Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
todo el tiempo; esto no debes limitarlo a aquellos momentos en que has
incumplido un acto de culto.
Y Allah sabe más.