Alabado sea Allah.
Si el musulmán que está
dirigiendo a sus hermanos en la oración comete errores en la recitación de
al-Fátihah, de tal manera que cambia el significado de los versículos,
entonces su oración es inválida, porque al-Fátihah es uno de los pilares
esenciales de la oración, y por eso debe aprender a recitarla correctamente,
a menos que sea incapaz de hacerlo luego de haberlo intentado arduamente,
porque Allah no carga a nadie más allá de sus fuerzas. Pero si él es un
imam, nadie debe rezar detrás de él excepto aquellos que son como él o menos
capaces que él de recitarla apropiadamente.
An-Nawawí (que Allah
tenga misericordia de él) dijo: “Es desaconsejable (makruh) que alguien que
no sabe recitar correctamente el Corán, cometiendo errores de pronunciación
o gramaticales, dirija a otros en la oración, aunque esto está sujeto a
discusión posterior. Si él comete errores que no cambian el significado,
tales como usar incorrectamente las vocales en la frase “al hámdu lil-láh”,
entonces su oración es válida, como lo es la oración de quienes recen detrás
suyo. Pero si sus errores alteran el significado de la recitación, tal como
decir “an’amtu ‘aleihim” (primera persona) en lugar de “an’amta ‘aleihim”
(segunda persona), entonces su oración es inválida. Si es capaz de aprender
a recitar apropiadamente entonces que lo haga, y si es incapaz de hacerlo y
no hay suficiente tiempo, debe rezar y reponerlo más adelante, y no es
permisible que dirija la oración ni para otros es permisible rezar detrás de
él.
Pero si no es capaz de
aprender o no tiene tiempo suficiente para hacerlo y comete errores en
al-Fátihah, entonces la oración de quienes tienen sus mismas dificultades de
pronunciación y rezan detrás de él es válida, pero si alguien puede recitar
al-Fátihah correctamente y reza detrás de él, es como si la oración de un
literato fuera ofrecida detrás de una persona iletrada (es decir, no es
válida). Si el error cometido está en alguna otra oración y no es en
al-Fátihah, entonces su oración es válida, como lo es la oración de aquellos
que recen detrás de él”. Fin de la cita de Rawdat at-Taalibín (1/350).
Ibn Qudamah (que Allah
tenga misericordia de él) dijo: “Si una persona sin instrucción conduce en
la oración a otra persona sin instrucción y a otra instruida, el instruido
debe repetir su oración”. La persona sin instrucción es alguien que no puede
recitar al-Fátihah o una parte de ella apropiadamente, o que pronuncia mal
una letra, aún si recita correctamente el resto. No es permisible para quien
puede recitarla apropiadamente rezar detrás de él, pero sí es permisible
para otros que no sepan pronunciarla bien”.
Luego dijo: “Quien omita
una letra de al-Fátihah porque sea incapaz de pronunciarla, o sustituya una
letra por otra, tal como hace la persona con un discurso imperfecto cuando
sustituye ghain por ra', quien contrae una letra con otra, o quien recita
con errores gramaticales que alteran el significado, como quienes usan mal
las vocales en la palabra iyáka y dicen iyáki, o quienes dicen an’amtu en
lugar de an’amta, y no pueden corregirlo, tales personas son las iletradas,
y no es permisible para quien esté instruido en esto rezar detrás de ellos,
pero sí es permisible para otra persona iletrada ser dirigido en la oración,
porque ambos cometen los mismos errores y entonces es permisible para uno
ser dirigido en la oración por el otro, como dos personas que no hacen algo
bien. Pero si él es capaz de corregirse y no lo hace, entonces su oración no
es válida ni la de quienes recen detrás de él”.
También dijo: “Es
desaconsejable (makruh) que quien comete errores gramaticales cuando recita,
aún cuando no altere el significado de la recitación al dirigir la oración.
Esto fue afirmado por Áhmad, pero es permisible que dirija a alguien que no
comete errores, porque ha cumplido las condiciones básicas de la recitación.
Si altera el significado en alguna otra recitación que no es al-Fátihah, eso
no significa que su oración no será válida o que no deba dirigir en la
oración a otros, a menos que lo haga deliberadamente, en cuyo caso la
oración de ambos es inválida.
Si sus errores no
cambian el significado de los versículos, entonces es permisible rezar
detrás de él, pero es una obligación enseñarle hasta que recite
apropiadamente. Si sus errores no se dan en al-Fátihah sino en otros
pasajes, esto menoscaba su oración, pero no la invalida, porque es
indudablemente mejor rezar detrás de alguien que recita apropiadamente, y no
es permisible para aquellos que tienen autoridad designar a gente ignorante
para dirigir la oración, o de otra forma cargarán con una parte su pecado.
Ver: al-Mughni (3/29-32).
Los eruditos del Comité
Permanente de Jurisprudencia dijeron:
“…pero si comete
errores, si su error es gramatical pero no altera el significado, entonces
es mejor rezar detrás de alguien que no cometa errores, si es posible. Pero
si sus errores gramaticales se dan en la recitación de al-Fátihah, alterando
el significado, entonces la oración que se haga detrás de él no es válida.
Este tipo de errores la invalidan, tal como decir “iyáki na’budu” en lugar
de “iyáka na’budu” (“a mí me adoramos”, en lugar de “a Ti te adoramos”), o
decir “an’amtu ‘aleihim” en lugar de “an’amta ‘aleihim” (“a quienes yo
agracié”, en lugar de “a quienes Tu agraciaste”), etc. Si comete errores
porque no la ha memorizado apropiadamente, entonces alguien más que la haya
memorizado mejor debe ser designado para dirigir la plegaria”.
Fatáwa al-Laynah
ad-Dá'imah lil Buhúz al-‘Ilmíyah wal Iftá' (2/527).
El Shéij ‘Abdel ‘Azíz
ibn Baaz (que Allah tenga misericordia de él) fue interrogado:
“Hay un imam que comete
errores gramaticales cuando recita el Corán, y algunas veces agrega u olvida
letras de los versículos coránicos. ¿Cuáles son las normas sobre rezar
detrás de él?”.
Él respondió:
“Si sus errores no
alteran el significado, no hay nada de malo en rezar detrás de él, tal como
si dijera Rábba o Rábbu en lugar de Rábbi en la frase “al-hámdu lil-láhi
rábbil ‘alamín” (caso gramatical acusativo o nominativo respectivamente, en
vez del genitivo, que es el correcto); o si dice ar-Rahmánu en lugar de
ar-Rahmáni (idem), etc. Pero si sus errores cambian el significado, entonces
la gente no debe rezar detrás de él, tal como si dice “iyáki na’budu” en
lugar de “iyáka na’budu”, o si dice “an’amtu ‘aleihim” en lugar de “an’amta
‘aleihim”. Pero si él acepta que se le enseñe y corrige sus errores,
entonces es válido rezar detrás de él. Lo que está prescripto en todos los
casos es que los musulmanes enseñen a sus hermanos tanto en la oración como
en otros ámbitos de la vida y la religión, porque el musulmán es hermano de
su compañero musulmán y lo guía si se equivoca y le enseña si es ignorante,
y lo corrige si se equivoca recitando el Corán”.
Maymu’ Fatáwa Ibn Baaz
(12/98, 99).
Segundo:
Con respecto a repetir
cien veces Iá Latíf, indudablemente es una innovación al culto (bid’ah) si
un musulmán la dice por sí mismo, porque esta frase no tiene sentido: ¿Es
una invocación a Allah, o qué viene después? ¿Está pidiéndole algo a su
Señor? ¿Quiere alabarlo, después de qué? Esto no es así. Y si es recitada al
unísono, entonces son dos innovaciones al culto juntas.
Ver los comentarios de
los eruditos sobre esto en la respuesta a la pregunta No.
22457 y
26867.
Y Allah sabe más.