Alabado sea Allah
Los musulmanes ayunamos durante el mes de Ramadán porque Dios
nos ordenó hacerlo.
Dios dijo (traducción del significado):
“¡Oh,
creyentes! Se os prescribió el ayuno al igual que a quienes os precedieron
para que alcancéis la piedad”
(al-Báqarah, 2:183).
Por lo tanto nosotros adoramos a Dios realizando este acto de
culto que es amado por Dios y que él nos encomendó.
Los creyentes se apresuran a obedecer las órdenes de Dios y
de Su Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él),
obedeciendo Sus palabras (traducción del significado):
“En
cambio los creyentes, cuando se les exhorta a respetar en sus juicios las
leyes que Allah ha revelado a Su Mensajero, dicen: ¡Escuchamos y obedecemos!
Ciertamente ellos son quienes prosperarán”
(an-Nur 24:51).
“Un verdadero creyente o a una verdadera creyente no
deben, cuando Allah y Su Mensajero hayan dictaminado un asunto, actuar en
forma contraria; y sabed que quien desobedezca a Allah y a Su Mensajero se
habrá desviado evidentemente” (al-Ahzáb 33:36).
En Segundo lugar, es por Su sabiduría que Dios ha prescripto
los diversos actos de culto, para probar a la gente y que se ponga de
manifiesto quiénes y cómo obedecen. ¿Escogerán ellos sólo lo que les
complace, o complacerán a Dios? Si pensamos acerca de los 5 pilares y actos
de culto: el doble testimonio de fe, la oración, la caridad, el ayuno y la
peregrinación, veremos que algunos de ellos son meramente físicos, otros
puramente financieros, y otros ambos, de tal manera que el miserable se
distinga del generoso. Para algunas personas, puede ser fácil rezar miles de
rak’as pero no dar un solo dirham; para otros, puede ser fácil dar miles de
dirhams pero no rezar una sola rak’ah. Entonces el Islam llegó a prescribir
una variedad de actos de culto y determinar quién obedecerá a Dios y quién
seguirá sólo lo que le place.
Por ejemplo, la oración es un acto puramente físico, pero
requiere previamente algunos gastos, tal como el agua para la ablución, y
ropas para cubrir el cuerpo. Estas no son partes de la oración, pero sí
prerrequisitos.
La caridad es puramente financiera, pero requiera actos
físicos para cumplir este deber, tal como calcular nuestra riqueza y
entregar la caridad social al pobre y al necesitado. Estas no son partes
constitutivas del impuesto social, pero sí prerrequisitos.
La peregrinación exige gastar de la propia riqueza y actos
físicos, excepto para la gente de La Meca que puede no necesitar dinero,
pero son muy pocos comparados con los que viven fuera de La Meca.
La defensa del territorio musulmán por la causa de Dios
(yihâd) puede requerir tanto esfuerzos físicos como económicos. Una persona
puede gastar dinero por la causa de Dios y no luchar, o bien puede luchar
pero no gastar dinero.
Las órdenes son de dos tipos: las que prohíben cosas hacia
las que el ser humano tiene inclinación, y las órdenes de gastar cosas que
son preciosas.
Abstenerse de las cosas que son deseadas incluye ayunar, como
también gastar en cosas que son apreciadas incluye al impuesto social. La
riqueza es algo deseado y nadie se deshace de lo que desea excepto por algo
que es más amado.
Lo mismo se aplica a abstenerse de las cosas deseadas, porque
una persona puede gastar fácilmente miles de dirhams, pero no ayunar un solo
día, o viceversa.
Shéij Muhámmed ibn ‘Uzaimín, ash-Shárh al-Mumti’, 6/190.
Tercero, hay otra gran razón por la cual se ha prescripto el
ayuno, que ha sido discutida en parte en la respuesta a la pregunta No.
26862.
Le preguntaron al Shéij Muhámmed ibn ‘Uzaimín (que Allah
tenga misericordia de él), ¿cuál es la razón detrás del ayuno?
Él respondió:
“Si leemos las palabras de Dios (traducción del
significado):
“¡Oh,
creyentes! Se os prescribió el ayuno al igual que a quienes os precedieron
para que alcancéis la piedad”
(al-Báqarah 2:183).
Sabremos la razón por la cual se prescribió el ayuno, que es
la piedad (taqwa) y la sumisión a Dios. La piedad significa abandonar las
cosas prohibidas, y en términos generales incluye tanto abstenerse de lo
prohibido como cumplir con lo encomendado. El Profeta Muhámmad (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “De quien no abandona el
discurso y el comportamiento falso y ofensivo, Dios no necesita que abandone
su comida y su bebida”. Narrado por al-Bujari, 6057. Ver también las
preguntas No. 37658 y
37989.
Basándonos en esto, es importante para quien está ayunando
cumplir con sus deberes religiosos y evitar todo lo prohibido, tanto en
palabras como en actos. Por lo tanto, no se debe hablar mal de la gente,
decir mentiras ni difundir rumores maliciosos entre ellos, no involucrarse
en transacciones prohibidas, y se debe evitar todo lo prohibido. Si una
persona hace eso durante un mes entero, el resto del año le irá bien, pero
desafortunadamente en el caso de muchos que ayunan, no hay diferencia entre
un día en que ayunan y un día en que no; se comportan como usualmente hacen,
descuidando deberes obligatorios y haciendo cosas prohibidas. Uno no ve en
ellos la dignidad que esperaría ver en un ayunante. Estas acciones no
invalidan su ayuno, pero disminuyen su recompensa y pueden anularla del
todo.
Fatáwa Arkán al-Islam, p. 451.