Alabado sea Allah
Nuestro consejo para la
juventud negligente es que se arrepientan antes de que sea demasiado tarde y
antes de que lamenten no haber cumplido sus deberes hacia Dios. Porque la
muerte puede llegar imprevistamente, y Dios puede dar tregua, pero ningún
malhechor puede escapar a Su castigo, pues Él es el Todopoderoso y El Único.
El pecado tiene un efecto sobre el alma y el cuerpo, y sus consecuencias
pueden hacerse visibles en este mundo, antes del Más Allá. Deben recordar
las palabras del Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
acerca de los seis que serán protegidos por la sombra de Dios, en el Día en
que no habrá otra sombra que la suya, el Día de la Resurrección: “…y un
joven que creció adorando a Dios” (Narrado por al-Bujari, 660; Muslim, 1031.
Deben sentir vergüenza ante su Señor y sentirse avergonzados cuando la
comunidad musulmana está siendo atacada por sus enemigos, necesita de gente
joven que conduzca a esta comunidad a la salida de esta crisis, y luchar
contra el enemigo en la guerra, obedeciendo a Dios. Deberían pensar en el
último verso del Corán en ser revelado, y la última orden de Dios dada a la
humanidad (traducción del significado):
“Temed el día en que
seréis retornados a Allah, y en que cada persona reciba lo que merezca sin
ser oprimido” (al-Báqarah 2:281).
Y Allah sabe más. Que Dios bendiga y otorgue la paz a nuestro Profeta Muhámmad, a su familia y a sus compañeros.