Alabado se Allah.
Los jurisconsultos musulmanes (los fuqaha’, que Allah tenga
misericordia de ellos), definen el préstamo como permitir que alguien se
beneficie de un objeto que deberá ser devuelto a su propietario luego de un
período determinado.
Esta definición excluye cosas que sólo puedan aprovecharse
consumiéndolas o destruyéndolas, tales como comidas o bebidas.
Prestar objetos es algo mencionado en el Corán y la
Tradición Profética, y sobre el que hay consenso entre los eruditos.
Allah dice (interpretación del significado):
“…y se niegan a prestar hasta la más mínima ayuda!”.
(al-Ma’un
107:7).
Significando
“ayuda mínima”, cosas que la gente intercambia entre ellos mismos por
necesidad. Allah condenó a aquellos que retienen o se apropian de las cosas
que los demás necesitan. Es obligatorio para el creyente prestar
pertenencias citando esta aleya como evidencia, y este fue el punto de vista
del Shéij al-Islam ibn Taimíyah (que Allah tenga misericordia de él), aún si
el poseedor es rico.
El Profeta (paz y bendiciones de Allah sean con él) pidió
prestado un caballo para darlo a Abu Talhah, y para él (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) pidió prestado algunos campos a Safwán ibn
Umayyah.
Prestar algo a una persona que lo necesita es un acto de
culto que trae grandes recompensas, porque entra dentro del marco general de
la cooperación en actos rectos y piadosos.
Para que el préstamo sea válido, debe reunir cuatro
condiciones:
1 – Aquel que está prestando debe estar cualificado para dar
el objeto, porque prestar es una forma de donación; entonces no se considera
válido el préstamo hecho por un niño, por quien no está sano mentalmente o
por una persona tonta.
2 – Quien pide el objeto prestado debe estar cualificado
para recibirlo, de tal manera que si acepta el objeto, sea válido el
préstamo.
3 – El objeto prestado debe ser algo lícito y permisible
según la shari’ah, algo beneficioso. Por eso no es permisible prestar equipo
de caza a un peregrino, porque Allah dice (interpretación del significado):
“… y no colaboren unos con otros en el pecado y la
transgresión”.
(al-Má’idah 5:2).
4 – El objeto prestado debe ser algo que pueda ser usado y
devuelto, como describimos arriba.
El prestador tiene el derecho de pedir la devolución de lo
prestado cuando sea que lo desee, a menos que pidiéndolo cause un daño a
quien lo pidió, tal como si alguien pidiera un bote prestado para trasladar
sus pertenencias y bienes, y mientras aún está en el mar el prestador le
pidiera que se lo devuelva, o si alguien pidiera que le dejen usar un muro
para secar y trabajar unas maderas, no podrá pedir que las quite hasta que
el otro haya concluido su trabajo.
Quien pide prestado debe prestar más cuidado al objeto que
ha pedido que a sus propias posesiones, para que pueda devolverlo en buenas
condiciones a su propietario, porque Allah dijo (interpretación del
significado):
“Allah les ordena que restituyáis a sus dueños lo que se os
haya confiado, y que cuando juzguéis entre los hombres lo hagáis con
equidad”.
(an-Nisá’ 4:58).
Esta aleya indica que es obligatorio devolver lo confiado,
lo cual incluye objetos prestados. El Profeta (paz y bendiciones de Allah
sean con él) dijo: “Devuelvan la confianza a aquellos que confiaron en
ustedes prestándoles algo”. Los textos indican que es obligatorio extremar
cuidados con las cosas que se nos han confiado, y que es obligatorio
retornarlas a sus propietarios en buenas condiciones. Este significado
general incluye objetos que son prestados, porque quien presta un objeto
deposita confianza en nosotros y espera que se lo retornemos. Está permitido
beneficiarse de tal préstamo dentro de los límites establecidos por quien lo
presta, pero no es lícito darle usos extravagantes, usándolo para algo
distinto que para lo que fue fabricado o de tal manera que pueda resultar
destruido, porque el propietario no nos daría permiso para usarlo de tal
forma, y Allah dijo (interpretación del significado):
“¿Hay acaso otra recompensa para el bien, que el bien
mismo?”
(ar-Rahmán 55:60).
Si quien pide prestado lo usa para otro propósito que para
el que lo pidió, y lo estropea o destruye, entonces es responsable por él,
porque el Profeta (paz y bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Aquél que
pide prestado es responsable por lo que ha pedido hasta que lo devuelve”.
(Narrado por los cinco imames, clasificado como auténtico por al-Albani).
Esto indica que es obligatorio devolver lo que uno ha tomado prestado de
otra persona, y que no está libre de la responsabilidad hasta que lo
devuelve a su propietario o a quien el propietario haya designado en su
lugar para recibirlo.
Si éste resulta destruido o arruinado mientras es usado de
una manera apropiada, quien lo pidió prestado no será considerado
responsable por ello, porque el prestador le dio permiso para usarlo de esa
forma, y si eso sucede con un objeto que nos han permitido usar, entonces no
será considerado responsable de su pérdida.
Como fuera, los eruditos difieren sobre si quien pidió
prestado es considerado responsable por algo que se estropea usándolo de una
manera distinta que para la que fue prestado. Un grupo dice que debe ser
responsable por él ya sea si abusó de lo prestado o no, por el significado
general de las palabras del Profeta (paz y bendiciones de Allah sean con
él): “Aquél que pide prestado es responsable por lo que ha pedido hasta que
lo devuelve”. Esto se aplicaría aún en casos en que un animal muere, una
vestimenta se quema o el objeto prestado es robado. Otro grupo dice que
quien lo pidió no debe ser considerado responsable por el objeto si no abusó
de él, porque le dio un uso apropiado. Quizás este punto de vista es el más
correcto, porque quien pide prestado toma el objeto con el permiso del
propietario, y es una confianza que han depositado en él.
Quien pide prestado tiene que cuidar del objeto, cuidar de
él y apresurarse a retornarlo a su propietario cuando ya no lo necesita. No
debe ser negligente con respecto a él ni exponerlo a riesgos, porque es una
confianza, porque el propietario nos ha hecho un favor, y porque:
“¿Hay acaso otra recompensa para el bien, que el bien mismo?”