Alabado sea Dios
En primer lugar, te damos la bienvenida a nuestro sitio web y
le pedimos a Dios que nos ayude a ofrecerte información útil para ti, y que
esto sea beneficioso para ti tanto en términos espirituales como mundanos.
En segundo lugar, si te refieres al Judaísmo que fue
prescripto por Dios y a la Torá que Dios reveló, entonces el Islam y el
Judaísmo están de acuerdo, tal como tú dijiste, en el culto a Dios
solamente, sin copartícipes ni asociados, y en la prohibición de adorar
cualquier otra cosa que no sea Dios, sin importar de qué se trate. De la
misma forma, están de acuerdo en los asuntos de la fe como los profetas y
mensajeros, el Último Día, la Retribución, el Paraíso, el Infierno, etc.
Pero cuando llegamos a las normas sobre qué es permisible y
qué está prohibido, y a los detalles de los actos de culto, aquí es donde el
Islam difiere del Judaísmo y el Corán difiere de la Torá. Dios, glorificado
y exaltado sea, dijo en el Sagrado Corán:
“Para cada uno de ustedes, Nosotros hemos prescripto una
ley y un camino claro” (al-Má'idah 5:48).
Por lo tanto, cada nación tiene sus propias leyes en lo
concerniente a lo que está permitido y lo que está prohibido, como tiene sus
propios actos de culto a través de los cuales adora a Dios.
Nuestro Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean
con él) nos dio un ejemplo del acuerdo que hay entre todos los profetas en
los asuntos básicos de la religión, que son afirmar la unidad absoluta de
Dios (Tawhíd), creer y adorar a Dios solamente, sin copartícipes ni
asociados, y las diferencias entre sus leyes, cuando dijo: “Los profetas son
medios hermanos: sus madres difieren, pero su religión es una”. Narrado por
al-Bujari y Muslim.
Entonces, la base de la religión de los profetas es una, que
es afirmar la unidad absoluta de Dios (tawhíd), adorar a Dios sin
copartícipes ni asociados, pero los detalles de las normas y las leyes
difieren.
Y esto es lo que está en concordancia con la sabiduría.
Adán (la paz sea con él) tenía una ley que era apropiada para
él y sus hijos, y que era apropiada para el tiempo en que vivían. En su ley,
por ejemplo, era permisible que uno hombre se casara con su hermana, porque
no era posible perpetuar la familia y producir descendencia en aquél tiempo
de otra forma.
Luego el tiempo pasó, y las leyes cambiaron para adecuarse al
surgimiento de nuevas naciones y nuevos tiempos. Por eso en la ley de los
judíos está prohibido que dos hermanos se casen, aún cuando estaba permitido
en la ley de Adán.
Para Jacob (la paz sea con él), todos los tipos de comida
eran permisibles, y él fue quien se prohibió a sí mismo algunas cosas, y
aquellas prohibiciones se convirtieron en ley para sus hijos. Acerca de
esto, Dios, glorificado y exaltado sea, dijo en el Sagrado Corán (traducción
del significado): “Todas las clases de comida eran lícitas para los Hijos
de Israel, excepto lo que Israel se prohibió a sí mismo antes de que la Torá
fuera revelada” (Ali ‘Imrán, 3:93).
Entonces llegó la ley de Jesús (la paz sea con él), que era
menos estricta que la ley de Moisés (la paz sea con él). Dios permitió a los
cristianos (los seguidores del Mesías) algunas cosas que habían sido
prohibidas en la ley de Moisés. Acerca de esto, Dios, glorificado y exaltado
sea, nos dijo que Jesús dijo (traducción del significado):
“…y para permitirles parte de lo que se les había
prohibido” (Ali ‘Imrán 3:50).
Entonces llegó la ley del Corán, la ley entregada y revelada
a Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), que también
difiere de las leyes previas en algunas normas, como había sucedido antes en
el caso del Judaísmo y del Cristianismo.
Como la legislación del Corán es la definitiva que durará
hasta el Día de la Resurrección, es la más completa de las legislaciones, la
mejor, la más fácil y la más flexible, y por eso es apropiada para todo
tiempo y lugar hasta que la Hora comience.
Esta es la razón para las diferencias entre las normas de la
Torá y las del Corán, pues la Torá fue revelada específicamente a los hijos
de Israel, y sus normas no eran originalmente para ser permanentes ni durar
hasta el Día de la Resurrección. Aún cuando la mayoría de las normas de la
Torá permanecieron efectivas después de eso en el Cristianismo, y sólo
diferían en lo que hizo permisibles algunas cosas que habían sido
prohibidas, las normas de la Torá y del Evangelio estaban limitadas en
términos de tiempo, y todo eso llegó a su fin en un momento determinado,
cuando se produjo la llegada del Profeta Muhámmad (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él). Los profetas que vinieron antes de él
habían hecho un convenio con Dios, que si él era enviado cuando cualquiera
de ellos estaba vivo, ellos abandonarían lo que fuera y lo seguirían.
Dios, glorificado y exaltado sea, dijo (traducción del
significado):
“Y
recordad cuando Dios concertó un pacto con cada uno de los Profetas
diciéndoles: Os concedo el Libro y la sabiduría, y cuando se os presente un
Mensajero que confirme lo que se os haya revelado, creed en él y auxiliadle
[y procurad que vuestros seguidores también cumplan este compromiso].
¿Asumís tal compromiso? Respondieron: Estamos de acuerdo. Dijo: Entonces,
sed testigos unos de otros; yo también atestiguo con vosotros.
82. Quienes, después de este pacto, vuelvan la espalda serán
los descarriados”
(Ali ‘Imrán 3:81-82).
La legislación del Corán difiere de todas las legislaciones
precedentes en que es apropiada para todos los pueblos de la humanidad y
para todos los tiempos hasta el final del mundo.
Pero si estabas hablando acerca de la Torá tal como existe en
la actualidad, entonces no tenemos más opción de decirte lo que nosotros
realmente creemos, aún cuando pueda perturbarte. Aunque esperamos que tengas
un criterio fuerte y una mente abierta que te ayude a distinguir entre la
verdad y la falsedad, y que esto te motive a investigar más hasta que
descubras la verdad.
Esta verdad es que la Torá que existe en la actualidad no es
la que Dios le reveló a Moisés (la paz sea con él). Más bien, ha sido
distorsionada en muchas formas, mediante agregados, sustracciones, y cambios
de significado. Este no es el sitio apropiado para extendernos acerca de
este tópico, pero hacemos referencia a él con la esperanza de que pueda
motivarte a inquirir más.
La Torá como existe actualmente contiene material que uno
puede estar seguro que no proviene de Dios, sino que fue introducido por
personas que le atribuyeron falsedades a Dios, glorificado y exaltado sea
por encima de todo eso.
Por ejemplo:
1 – Se le atribuyen falencias a Dios, glorificado y exaltado
sea, y similitudes con las criaturas creadas por Él. Por ejemplo, dice que
Dios luchó con Jacob por una noche entera, ¡y que Jacob lo venció! Y dice
que Dios lamentó y se arrepintió de haber creado a la humanidad cuando vio
su desobediencia, que lloró y Sus ojos se hincharon, entonces los ángeles
vinieron a visitarlo y Lo confortaron. Exaltado sea Dios por encima de todo
lo que le atribuyen los malhechores.
2 – Contiene insultos y calumnias contra algunos profetas.
Por ejemplo, dice que Aarón, el profeta de Dios, hizo un becerro y lo adoró
junto con los hijos de Israel. Y dice que Lot bebió hasta emborracharse y
luego cometió fornicación incestuosa con sus hijas, ¡una después de la otra!
Y dice también que Salomón (la paz sea con él) apostató en el final de sus
días y adoró a los ídolos, y hasta les construyó templos para ellos.
3 – Incluye exageraciones, cosas imposibles y
contradicciones.
Entre los libros que han sido escritos sobre este tópico está
“¿Cuál es el Origen del Hombre?” y “La Biblia, el Corán y las Ciencias”, por
el médico francés Maurice Bucaille, en el cual él muestra la existencia de
errores científicos en la Torá y en el Evangelio, al tiempo que muestra que
no hay contradicciones en el Corán aún con los modernos hechos científicos.
Él dice en la introducción a su segundo libro (p. 29):
“Fue en un espíritu totalmente objetivo, y sin ninguna idea
preconcebida, que examiné por primera vez la revelación coránica. Estaba
buscando el grado de compatibilidad entre el texto coránico y la información
de la ciencia moderna. Sabía por las traducciones del Corán que éste hacía
alusión a toda clase de fenómenos naturales, pero tenía sólo un conocimiento
resumido de esto. Fue sólo cuando examiné cuidadosamente el texto en árabe
que elaboré una lista de ellos, y al final tuve que reconocer la evidencia
que tenía enfrente: el Corán no contenía una sola afirmación que fuera
objetable desde el punto de vista de la ciencia moderna.
Repetí la misma prueba con el Antiguo Testamento (la Torá) y
el Evangelio, siempre preservando el mismo enfoque objetivo. En el primero
no había pasado el primer libro, el Génesis, cuando encontré afirmaciones
completamente incompatibles con los hechos establecidos por la ciencia
moderna”.
Basándonos en esto, tenemos dos razones por las cuales la
Torá tal como existe hoy en día difiere del Corán:
1 – Diferencias en la legislación entregada a los profetas.
2 – Distorsiones que aparecieron en ella con el manoseo que
tuvo lugar con el paso del tiempo.
Le pedimos a Dios que nos muestre la verdad como tal y nos
permita seguirla, y que nos muestre la falsedad tal como es y nos permita
evitarla.
Y Allah sabe más.