Alabado sea Dios
En primer lugar, Dios, glorificado y exaltado sea, dijo
(traducción del significado): “Y
no te enviamos [¡Oh, Muhámmad!] sino como misericordia para los mundos”
(al-Anbiá' 21:107).
Los eruditos difieren acerca de significado exacto de la
palabra árabe “‘alamín”, traducido aquí como ‘mundos’, y que abarca tanto a
la humanidad como a los genios y a todo lo que existe en nuestro planeta, a
quienes el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con
él) fue enviado como una misericordia.
Ibn Yibrín (que Allah tenga misericordia de él) dijo:
“Aquí, Dios, glorificado y exaltado sea, dice a Su Profeta
Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “No he te
hemos enviado, Oh Muhámmad, a Nuestra creación, excepto como una
misericordia (para aquellos de Nuestra creación para quienes te hemos
enviado)”.
Los comentaristas difieren acerca del significado de este
verso: ¿Significa una misericordia para todo el mundo a quien Muhámmad fue
enviado, creyentes e incrédulos por igual? ¿O Significa para los creyentes
solamente, y no para los incrédulos?
Algunos de ellos han dicho que lo que significa es para todo
el mundo, tanto los creyentes como los incrédulos. Se narró que Ibn ‘Abbás
dijo: “En lo que respecta a quien cree en Dios y el Último Día, la
misericordia será decretada para él en este mundo y en el Más Allá (por
virtud del Profeta); y quien no cree en Dios ni en Su Mensajero, será
salvado del castigo que aconteció a los pueblos anteriores (por virtud del
Profeta), como morir aplastados por derrumbes y piedras que caían del
cielo”.
Otros han dicho que lo que significa es misericordia para los
creyentes solamente, excluyendo a los incrédulos.
El punto de vista más correcto entre ambos es el que fue
narrado de Ibn ‘Abbás, que afirma que Dios envió a Su Profeta Muhámmad (que
la paz y las bendiciones de Allah sean con él) como misericordia para todo
el mundo, tanto creyentes como incrédulos. Sobre los creyentes, Dios los
guió a través de él y los encausó, a través de su fe en él y porque actuaron
según lo que él había traído de Dios, para ingresar al Paraíso. Los
incrédulos, por virtud de él, Dios les eximió del apresuramiento de los
castigos que sucedieron a las naciones previas que descreyeron en los
profetas y mensajeros antes de él”. Fin de la cita de Tafsir at-Tabari,
18/551-552. Ver también la exégesis coránica Tafsir Ibn Kázir, 5/385; y la
exégesis Tafsir as-Sa’di, p. 532.
Ibn Háyar al-Haizami (que Allah tenga misericordia de él)
dijo:
“En el envío del Profeta Muhámmad (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) hay misericordia para sus enemigos, en que
el castigo no será apresurado para ellos”. Fin de la cita de Fatáwa
al-Hadizíyah, p. 34.
Una de las cosas que explica esta misericordia universal de
enviar al Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con
él) es el verso en el cual Dios dice (traducción del significado):
“Y
dicen: ¡Oh, Señor nuestro! Si esto [que transmite Muhámmad] es la Verdad que
dimana de Ti, haz llover sobre nosotros piedras del cielo o azótanos con un
castigo doloroso. Pero Allah nunca les castigaría estando tú [¡Oh,
Muhámmad!] entre ellos, ni tampoco mientras haya quienes Le pidan perdón”
(al-Anfál 8:32-33).
El shéij Muhámmad Rashíd Rida (que Allah tenga misericordia
de él) dijo:
“No era acorde a las leyes de Dios, o a Su sabiduría y
misericordia, castigarlos cuando tú, Oh Mensajero, estabas entre ellos; más
bien Él os envió como una misericordia para el mundo y una bendición, no
como un castigo. Más aún, no era Su forma castigar a aquellos que rechazaron
a los mensajeros cuando ellos estaban todavía entre ellos. Más bien, Él
hacía primero salir a los mensajeros de entre ellos, como Ibn ‘Abbás dijo”.
Fin de la cita de Tafsir al-Manar, 9/545.
Piensa acerca de esta historia que resalta la actitud del
Profeta de la misericordia (que la paz y las bendiciones de Allah sean con
él), cuando la gente de at-Tá’if lo rechazó y lo hirió severamente, cuando
todo lo que él estaba haciendo era invitarlos a creer en la unidad de Dios,
y no quería nada de ellos aparte de eso.
Al-Bujari (3231) y Muslim (1795) narraron que ‘Aa'ishah (que
Allah esté complacido con ella), la esposa del Profeta Muhámmad (que la paz
y las bendiciones de Allah sean con él) le dijo al Profeta (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él): “¿Hubo algún día para ti que haya sido
peor que el día de Uhud?”, y él respondió: “Yo sufrí a manos de tu gente, y
lo peor que sufrí de ellos fue el día de al-‘Aqabah, cuando me presenté ante
Ibn ‘Abd Ialíl ibn ‘Abd Kulal, y él no me concedió lo que buscaba. Entonces
me fui, con el rostro angustiado, y no me recobré hasta que estuve en Qarn
az-Za’álib, donde levanté mi cabeza y vi que una nube me hacía sombra. Miré
y vi en ella a Gabriel (la paz sea con él), quien me llamó diciendo: “Dios
ha oído lo que tu gente te dijo, y cómo te rechazaron. Él te ha enviado el
ángel de las montañas, así que puedes decirle que haga lo que tú quieras”.
Entonces él llamó al ángel de las montañas ante mí y lo saludó con el saludo
de paz, y luego dijo: “Oh, Muhámmad, Dios ha oído lo que tu gente te ha
dicho, y yo soy el ángel de las montañas. Tu Señor me ha enviado para que
puedas decirme qué hacer. ¿Qué deseas? Si quieres, yo derrumbaré sobre ellos
las montañas de La Meca para aplastarlos. El Mensajero de Dios (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Más bien, yo tengo la esperanza
de que Dios haga salir de ellos gente que adore a Dios solamente, sin
asociarle nada”.
En segundo lugar, más de uno de los eruditos han afirmado que
el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) no
mató a nadie en su vida excepto a Ubay ibn Jalaf, a quien abatió durante la
jornada de Uhud.
El Shéij al-Islam Ibn Taimíyah (que Allah tenga misericordia
de él) dijo:
“El Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) fue el más perfecto entre la gente en términos del coraje que
se requiere para liderar a un ejército en batalla, pero él no mató a nadie
con su mano excepto a Ubay ibn Jalaf, a quien abatió en el día de Uhud. No
abatió a nadie antes ni después de eso”.
Fin de la cita de Minhách as-Sunan an-Nabawíyah, 8/57.
Quizás Dios, glorificado y exaltado sea, quiso el castigo más
severo por su mano, y entonces decretó que debía ser abatido por las manos
del Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él),
porque él se contaba entre la gente más hostil hacia él y la religión que
trajo. Al-Bujari (4076) narró que Ibn ‘Abbás (que Dios esté complacido con
él) dijo: “Dios se enoja terriblemente con quien ha sido abatido por un
profeta, y se enoja severamente con quien hizo sangrar el rostro del
Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)”.
Áhmad (3858) narró de Ibn Mas’ud (que Dios esté complacido
con él) que el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean
con él) dijo: “El más severamente castigado en el Día de la Resurrección
será un hombre que fue abatido por un profeta, o que mató a un profeta, o un
líder del extravío, o un fabricante de imágenes religiosas”. Clasificado
como auténtico por al-Albani en As-Sahihah, 281.
En tercer lugar, no hay duda de que, aún cuando el Mensajero
de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) no mató a nadie
con su propia mano excepto a este desgraciado, él fue quien prescribió y
encomendó defenderse de los incrédulos y urgió a los musulmanes a luchar. No
hay contradicción entre el hecho de que haya ordenado a los musulmanes
luchar y abatir a sus acosadores, y las palabras de Dios, glorificado y
exaltado sea (traducción del significado):
“Y
no te enviamos [¡Oh, Muhámmad!] sino como misericordia para los mundos”
(al-Anbiá’ 21:107).
Porque Dios, glorificado y exaltado sea, lo envió para sacar
a la gente de la oscuridad hacia la luz, y guiarlos hacia Su camino recto.
Dios le ordenó luchar por Su causa y combatir a sus enemigos, quienes
quisieron extinguir la luz de la religión y esparcir el engaño sobre la
Tierra.
Dios, glorificado y exaltado sea, dijo (traducción del
significado):
“¡Oh,
Profeta! Combate a los incrédulos y a los hipócritas, y sé severo con ellos.
Su morada será el Infierno. ¡Qué pésimo destino!”
(at-Táwbah 9:73).
“¡Oh, Profeta! Exhorta a los creyentes a combatir [por la
causa de Allah]”
(al-Anfal 8:65).
Combatir por la causa de Dios ha sido una de los principales
medios para preservar esta religión que ha sacado a tanta gente de las
tinieblas de la idolatría hacia la luz de la fe verdadera. Esta es la gran
misericordia que la gente puede alcanzar: que Dios los salve de la idolatría
y la incredulidad y los guíe hacia la fe, que los saque de la ignorancia y
los conduzca hacia la luz.
A causa de esta misericordia (de la cual la legítima guerra
defensiva es una parte), de la cual mucha gente no se da cuenta, nuestro
Señor se asombra de ella, como dice en un reporte.
Se narró que Abu Hurairah dijo: “Oí al Mensajero de Dios (que
la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Nuestro Señor,
glorificado y exaltado sea, está asombrado con una gente que será conducida
al Paraíso con cadenas”. Narrado por Abu Dawud, No. 2677.
En el comentario sobre el verso en el cual Dios dijo
(traducción del significado):
“Los verdaderos creyentes son la mejor de las gentes que ha
surgido de la humanidad” (Aal ‘Imrán 3:110).
Piensa acerca de esta misericordia del Más Misericordioso
entre quienes muestran misericordia, Cuya misericordia nadie puede
describir, al punto que nadie puede comprender completamente. Glorificado
sea Él, Sus servidores no pueden abarcarlo; Él es más Misericordioso con Sus
servidores que una madre con su hijo, como Su Profeta (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) nos dijo. Y sin embargo, a pesar de que Él
los prueba con calamidades y adversidades, por Su sabiduría, y Él castiga a
Sus enemigos con la humillación en este mundo y con la eternidad en el
Infierno del Más Allá, y nada de eso contradice la perfección de Su misericordia hacia Sus servidores, glorificado sea Él.