Alabado sea Allah
Lo que el Islam prescribe
como súplica en tiempos de calamidad (al-qunút) es que se reciten unas
palabras apropiadas a la situación que se está viviendo, y esa redacción
original que citaste (Allahúmma ihdina fiman hadaita, “Oh Dios, guíanos
entre aquellos que Tú has guiado…”) no debe recitarse.
El Profeta (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) ofreció una súplica en tiempos de
calamidad en diversas ocasiones, y sus súplicas fueron acordes a la
calamidad por la que estaba rezando. Cuando rezó por la salvación del débil
y el oprimido en La Meca, dijo: “Oh Allah, Oh Allah, salva a al-Walíd ibn
al-Walíd, a Salamah ibn Hisham, a ‘Aiyás ibn Abi Rabi’ah, y a los creyentes
débiles y oprimidos”. Cuando rezó contra algunas de las tribus árabes por la
enemistad que le guardaban a Dios y a Su Mensajero, él dijo: “Oh, Dios,
castiga a Mudar severamente y envía sobre ellos una hambruna como la de los
tiempos de Yusef (el profeta José)”. Narrado por Muslim, 675.
Cuando rezó contra
algunas de las tribus árabes que habían traicionado a setenta de los
compañeros del Profeta y los asesinaron, él rezó para que fueran maldecidos.
Se narró que Ibn ‘Abbás (que Allah tenga misericordia de él) dijo: El
Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) rezó
la súplica del qunút a lo largo de un mes durante la oración del mediodía,
de la tarde, del ocaso, de la noche y del alba, y cuando decía “Sami’a
Alláhu liman hámidah” en la última rak’ah, rezaba contra algunas de las
tribus de Banu Suleimán, contra Ri’l, Dhakwán y ‘Usáiyah, y aquellos que
estábamos detrás de él dijimos Amín”. Narrado por Abu Dawud (1443). Ibn
al-Qayím dijo: “Un reporte auténtico”, Zaad al-Ma’ád, 1/280; clasificado
como bueno por al-Albani en Sahih Abu Dawud.
De acuerdo a un reporte
narrado por Muslim (679), él dijo: “Oh Alla, maldice a Banu Lihián, Ri’l,
Dhakwán y ‘Usáiyah, porque han desobedecido a Dios y a Su Mensajero”.
De acuerdo a un reporte
narrado por al-Bujari (4070) de Ibn ‘Umar (que Allah esté complacido con
él), él (Ibn ‘Umar) oyó al Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones
de Allah sean con él) decir, cuando levantó su cabeza de la inclinación en
la segunda rak’ah de la oración del alba: “Oh Dios, maldice a tal y tal, a
tal y tal, y a tal y tal”, después de decir “Sami’a Alláhu liman hámidah,
rábbana wa laka al-hámd”.
El Shéij al-Islam Ibn
Taimíyah (que Allah tenga misericordia de él) dijo:
“Está prescripto recitar
al-qunút en tiempos de calamidad, rezar por los creyentes y contra los
incrédulos, durante la oración del alba y durante otras oraciones. Así,
‘Umar recito al-qunut cuando luchó contra los cristianos, en su súplica en
la cual dijo: “Oh, Allah, maldice a los incrédulos entre la gente del
Libro…”. De la misma manera, ‘Ali (que Allah esté complacido con él) una vez
luchó contra un ejército y dijo la súplica al-qunút, y rezó contra ellos.
Quien recita la súplica al-qunút debe decir, en el tiempo de cada calamidad,
una súplica que sea apropiada a dicha calamidad. Si nombra a los creyentes
por quienes está rezando y a los incrédulos contra quienes está rezando, eso
es bueno.
Maymu’ al-Fatáwa
(22/271).
Dice en Fatáwa al-Láynah
ad-Dá'imah, 22/271:
“Está probado que el
Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) solía recitar al
qunút en tiempos de calamidad, rezar contra los agresores de entre los
incrédulos, y rezó por los débiles y los musulmanes oprimidos, para que sean
salvados de los complots y el cautiverio de los incrédulos”. Fin de la cita.
El shéij Ibn al-‘Uzaimín
dijo en Shárh al-Mumti’ (4/45): “Debe recitar al-qunút haciendo una súplica
que sea apropiada a la calamidad que ha sucedido. Por eso el Mensajero (que
la paz y las bendiciones de Allah sean con él) solía recitar al-qunút con
palabras que fueran apropiadas a la calamidad, y no dijo “Allahúmma ihdini
fiman hadaita” (Oh Dios, guíanos entre aquellos que Tú has guiado…), como
algunos musulmanes dicen. No ha sido narrado en ningún reporte, auténtico ni
débil, que el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean
con él) siempre usara las palabras “Allahúmma ihdini fiman hadaita” (Oh
Dios, guíanos entre aquellos que Tú has guiado…) en las oraciones
obligatoria; más bien, él ofrecía una súplica que fuera apropiada a la
calamidad. En una ocasión, él (que la paz y las bendiciones de Allah sean
con él) rezó por la gente débil y oprimida, pidiéndole a Dios que los salve,
hasta que ellos llegaron (a Medinah)”. Fin de la cita.
Basándonos en esto, el
orante debe escoger una súplica que sea apropiada a la calamidad, y
recitarla.
Quien diga la súplica del
Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) porque es
apropiada a una calamidad que les ha acontecido a los musulmanes, tal como
decir con respecto a lo que sucede hoy en día “Oh Dios, salva a los
creyentes débiles y a los oprimidos en Gaza”; o “Allah, ayúdalos, Oh Allah,
castiga a los judíos y a los cristianos, y a quienes los ayudan,
severamente; Oh Allah, maldícelos; Oh Allah, envía sobre ellos hambruna y
sequías como las de los tiempos de Yusef”, ha hecho bien, porque las
súplicas del Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) son
las mejores y las más comprensivas que se pueden ofrecer.
Y Allah sabe más.