Alabado sea Dios
Fátima, la hija del Líder de la Humanidad, Muhámmad el
Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él),
al-Quraishíyah al-Hashimíyah, Umm al-Hasanain (la madre de al-Hásan y
al-Husain). Ella nación justo antes de que la misión del Profeta Muhámmad
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) comenzara, y se casó con
‘Ali ibn Abi Tálib (que Dios esté complacido con él), después de la batalla
de Bádr.
El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con
él) la amaba y la honró. Ella era paciente, devota en el Islam, generosa,
casta y agradecida y consagrada a Dios.
Cuando el Mensajero de Dios falleció, ella sufrió su muerte y
lloró por él, y dijo: “Oh, mi padre, a Gabriel le contamos la noticia de su
muerte; Oh, mi padre, él respondió la llamada de su Señor; Oh, mi padre, el
Paraíso es su eterna morada”.
El discurso de Fátima se parecía estrechamente al del
Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Se
narró que ‘Aa'ishah (que Allah esté complacido con ella) dijo: “Nunca vi a
nadie cuyo discurso se pareciera más al del Mensajero de Dios (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) que el de Fátima. Cuando ella iba a
visitarlo, él se apresuraba a saludarla, la besaba, le daba la bienvenida, y
ella hacía lo mismo con él”.
Fátima vivió seis meses después del fallecimiento del Profeta
Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Y fue
enterrada por la noche. Al-Wáqidi dijo: “Esto es lo más acertado”. También
dijo que al-‘Abbás rezó la oración funeraria por ella, y él, ‘Ali y al-Fádl
descendieron a su tumba. Sus hijos eran al-Hásan y al-Husain (que Dios esté
complacido con ellos), y su hija fue Umm Kulzum, que fue desposada por ‘Umar
ibn al-Jattáb (que Dios esté complacido con él), y Záinab, que fue desposada
por ‘Abd Allah ibn Ya’far ibn Abi Tálib.
Se narró de Masruq que ‘Aa'ishah (que Allah esté complacido
con ella) dijo: “Fátima llegó caminando como caminaba el Profeta (que la paz
y las bendiciones de Allah sean con él). El Profeta (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Bienvenida, hija mía”. Entonces él
la sentó al lado suyo, y le dijo algo privado, y ella lloró. Yo le dije:
“¿Por qué lloras?”. Entonces él le dijo algo privado, y ella sonrió. Yo
nunca había visto algo como lo que vi ese día, la alegría tan cerca de la
pena”. Le pregunté lo que él le había dicho, y me dijo: “No revelaría el
secreto del Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean
con él)”. Cuando el Profeta Muhámmad falleció, le pregunté nuevamente y
respondió: “Él me dijo: “Gabriel solía releer el Corán conmigo una vez al
año, pero este año lo ha hecho conmigo dos veces, así que sé que mi hora
final se aproxima (la muerte). Y tú serás la primera de mi familia en unirte
a mí”. Entonces yo lloré. Luego, él dijo: “¿Te complacería saber que serás
la mejor de las mujeres del Paraíso, entre las mujeres de los creyentes?”.
Entonces yo sonreí.
Narrado por al-Bujari, al-Manáqib, 3353.
Entre las cosas que prueban su virtud está lo que se ha
reportado en as-Sahihain de ‘Abd Allah ibn Mas’ud, que el Profeta Muhámmad
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) solía rezar en el Templo
de La Meca, y Abu Yáhl y sus compañeros estaban allí sentados. Ellos se
decían el uno al otro “¿Quién traerá las vísceras del camello de fulano de
tal, y los pondrá sobre la espalda de Muhámmad cuando está postrado?”.
Entonces el más desgraciado de ellos fue y las trajo, y esperó hasta que el
Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se
postró, entonces los puso en su espalda, entre sus hombros. Yo estaba
mirando, pero no podía ayudarlo, porque no tenía ningún poder. Ellos
comenzaron a reír y a inclinarse los unos contra los otros, y el Mensajero
de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) estuvo postrado
y no elevó su cabeza hasta que Fátima llegó y lo quitó de su espalda. Luego
el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
elevó su cabeza y dijo: “Oh, Dios, ajusta las cuentas con la gente de
al-Quraish”, tres veces. Ellos se preocuparon cuando él rezó contra ellos,
porque ellos solían creer que las súplicas hechas en esa tierra serían
respondidas…”
Narrado por al-Bujari, 233; Muslim 3349.
Entre las virtudes de Fátima están también lo que se ha
narrado en as-Sahihain (las dos compilaciones de reportes más auténticos),
que el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
dijo: “Fátima es parte de mí, y quien se enoje con ella, verá mi enojo”.
Narrado por al-Bujari, 3437; Muslim, 4483.
Y Allah sabe más.
Ver: Nuzhat al-Fudalá’ Tahdíb Siyár A’lám an-Nubalá', 1/116.