Alabado sea Allah.
Primero: aquí siguen algunos hadices narrados por el Profeta (Paz y
bendiciones de Allah sean con él) los cuáles afirman que Surat al-Ijlás es
equivalente a un tercio del Sagrado Corán.
Al-Bujari (6643) narró de Abu Sa’id que un hombre escuchó a otro hombre
recitando surat al Ijlás y repitiéndola una y otra vez. La siguiente mañana
él fue al Mensajero de Allah (Paz y bendiciones de Allah sean con él) y le
contó acerca de eso. El hombre pensaba que esto era demasiado poco, pero el
Mensajero de Allah (Paz y bendiciones de Allah sean sobre él) dijo: “Por el
Uno, en cuya mano está mi alma, que esto es equivalente a un tercio del
Corán”.
Muslim (811) narró de Abul Dardá que el Profeta (Paz y bendiciones de Allah
sean con él) dijo: “¿Puede alguno de ustedes recitar un tercio del Sagrado
Corán en una noche? Ellos respondieron: “¿Cómo alguien podría leer un tercio
del Corán? Él dijo: “Qul húa Alláhu Áhad” es equivalente a un tercio
del Corán”.
Muslim (812) narró que Abu Hurayrah dijo: “El Mensajero de Allah (Paz y
bendiciones de Allah sean con él) salió de su casa y dijo: “Reúnanse, porque
yo voy a recitar para ustedes un tercio del Corán”. Así aquellos que
pudieron se reunieron juntos allí, y entonces el Profeta (Paz y bendiciones
de Allah sean con él) salió y recitó Qul húa Alláhu Áhad, luego se
entró a su casa. Ellos se dijeron uno al otro: “quizás le ha sido revelado
algo del cielo, por lo que él se fue”. Entonces el Profeta de Allah (Paz y
bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Yo les dije que iba a recitarles un
tercio del Corán. Y verdaderamente, esto es equivalente a un tercio del
Corán”.
Segundo: La generosidad de Allah es inmensa, y Allah ha depositado su
gracia sobre su comunidad y ha dispuesto que esta recompensa se extienda más
allá de nuestra corta vida por estos actos simples. Sin embargo, es extraño
que a alguna gente, en vez de motivarlos esto a hacer más buenas obras, esto
los vuelva apáticos y holgazanes para con los actos del culto, o sientan que
esta misericordia y recompensa es extraña y inverosímil.
Considerando el significado del hadiz:
Hay una diferencia entre yaza’ (recompensa) y iyza’ (lo que es suficiente).
Lo que confunde a los hermanos es no ver la diferencia entre ambas.
Yaza’ significa la recompensa que Allah da por obedecerle.
Iyza’ significa aquello que es suficiente y puede reemplazar a otra cosa.
Recitar Qul húa Alláhu Áhad trae una recompensa equivalente a
recitar un tercio del Corán, pero esto no reemplaza a leer un tercio del
Corán.
Si una persona hace un voto –por ejemplo- de leer un tercio del Corán, no
es suficiente leer Qul húa Alláhu Áhad para cumplirlo, porque esto es
equivalente a un tercio del Corán en recompensa, pero no reemplaza la
lectura de dicho tercio.
Lo mismo puede decirse de recitarlo tres veces. Si una persona lo recitara
tres veces durante la oración, esto no significaría que él no deba recitar
al-Fátihah, aún cuando él hubiera ganado una recompensa equivalente a leer
el Corán entero.
Un ejemplo similar es la recompensa dada por el Legislador (Alabado sea) a
uno que ofrece una simple oración en el Santuario de La Meca, quien tendrá
la recompensa de cien mil oraciones. Pero ¿puede alguien tomar esta
generosidad divina para decir que no tendrá que rezar por décadas, porque ha
ofrecido una simple oración en al-Haram, que ya es equivalente a cien mil
oraciones?
Más bien: esto tiene su recompensa; pero lo que es suficiente, es otro
asunto completamente distinto.
Por otra parte, ninguno de los sabios ha dicho nunca que no hay necesidad
para nosotros de leer el Corán o que Qul húa Alláhu Áhad sea
suficiente y lo reemplace. El punto de vista correcto de los sabios es que
esta surah tiene esta gran virtud porque el Corán trata con tres tópicos: un
tercio expone la legislación, otro tercio las promesas y advertencias, y
otro expone los divinos nombres y atributos.
Dicha Surah combina nombres y atributos.
Ésta es la visión de Abul ‘Abbás ibn Suraij, y del Sháij al Islam Ibn
Taimíyah como bien consta en Maymo’ al-Fatawah, 17/103.
Los musulmanes no podemos proceder en nuestro dín sin tomar en cuenta los
otros dos aspectos, es decir, la legislación y las promesas y advertencias.
Nuestro conocimiento no puede estar completo a menos que entendamos el Libro
de Allah como un todo. Aquel que se detenga en Surat al-Ijlás no podrá
conocer las otras dos esferas del conocimiento.
Sháij al Islam ibn Taymíyah (Que Allah esté satisfecho de él) dijo:
“Recompensas hay de diferentes tipos, tal como las riquezas lo son, como la
comida, bebida, vestimentas, propiedades, dinero, etc. Si un hombre posee un
tipo de riqueza, por el valor de mil dinares, eso no significa que él ya no
necesite otras clases de riqueza. Más bien, si él tiene riquezas en forma de
comida, él también necesitará vestimenta y lugar para vivir, etc.
Igualmente, si se trata de algo como el dinero, aún necesita otras cosas. Si
él no tiene nada excepto dinero, él necesitará toda clase de riquezas que
son usualmente necesarias. En Surat al-Fátihah están los beneficios de la
oración y de las súplicas que la gente necesita, y Qul húa Alláhu Áhad
no puede reemplazarlas en ese sentido. Aunque su recompensa es muy grande,
uno no puede beneficiarse de ella a menos que también recite La que Abre el
Libro (al-Fátihah) en su oración. Desde el momento que una persona recita
sólo Qul húa Alláhu Áhad en su oración, sin al-Fátihah, su oración no
es válida. Aún si él recitara todo el Corán sin al-Fátihah, su oración no
sería válida, porque al-Fátihah contiene lo esencial de la oración que el
ser humano necesita”.
Maymu’ al-Fatawah, 17/131.
Y dijo también:
“El ser humano necesita las órdenes, prohibiciones y relatos contenidos en
el Sagrado Corán, aún cuando el Tawhid es más sublime que eso. El hombre
necesita conocer qué es lo prohibido y qué es lo obligatorio; él necesita
saber qué espera Allah de él y conocer las promesas y las advertencias de
Allah. Esto no puede ser reemplazado por nada más, y el Tawhid no puede ser
reemplazado por esto tampoco. Los relatos no pueden reemplazar a las
prohibiciones y órdenes, y las órdenes y prohibiciones no pueden reemplazar
a los relatos del pasdo. Más bien, cada cosa que fue revelada por Allah es
beneficiosa y necesaria.
Si una persona recita Qul húa Alláhu Áhad, él gana una recompensa
equivalente a la recompensa de haber recitado un tercio del Corán, pero esto
no significa que la recompensa es de la misma clase que la ganada por
recitar el resto del Corán. Más bien él puede necesitar de la clase de
recompensa que proviene de la lectura de las órdenes, las prohibiciones y
las historias, Qul húa Alláhu Áhad no puede reemplazar eso”.
Y también dijo:
“El conocimiento que puede ganarse leyendo todo el Corán no puede ganarse
por la lectura de una sola Surah. Así, quien sea que lea el Corán entero es
mejor para él que para alguien que recita Qul húa Alláhu Áhad tres
veces, pues gana una clase diferente de recompensa, aún aunque quien recita
tres veces dicho versículo gane una recompensa equivalente, pero esto
implica sólo un tipo de recompensa, y no todas las clases de recompensa que
verdaderamente necesita. Es como si un hombre tiene tres mil dinares y otro
que tiene alimentos, ropajes, vivienda y dinero equivalente a tres mil
dinares. El segundo tiene todo lo que será necesario y beneficioso para él
en todo sentido, mientras que el primero necesita todo lo que el otro tiene,
aún cuando posee el equivalente en valores. De la misma manera, si él
tuviera los mejores manjares por el valor de tres mil dinares, aún
necesitaría vestimenta y alojamiento, y herramientas y armas para defenderse
en caso de ataque, y así, nadie puede vivir sólo con comida.
Maymu’ al-Fatawah, 17/137-139
Y
Alláh sabe más.